Nuestras Creencias

Existe un Dios verdadero que se revela a sí mismo al mundo como Padre, Hijo y Espíritu Santo; comúnmente referido hoy como la doctrina de la Trinidad. (Mateo 28:19)

Jesús, el Hijo de Dios, es nuestro único y singular Señor y Salvador. Él fue crucificado como sacrificio por nuestros pecados y resucitó de la muerte después de tres días. (Juan 14:6, Hechos 2:22-24)

La Biblia es el único mensaje escrito de Dios y fue inspirada por el Espíritu Santo. (2 Timoteo 3:16-17, 2 Pedro 1:19-21).

16 Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, 17 a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.

2 Timoteo 3:16-17

Una persona es salva por la gracia de Dios por medio de la fe en Jesús. (Efesios 2:1-10, Romanos 3:23-25) A través de la fe y la obediencia, cada persona debe alcanzar este regalo gratuito de la salvación cuando sea maduro lo suficiente para entender las consecuencias del pecado. (Santiago 2:14-26, Lucas 14:25-33)

Cuando las personas se arrepienten y son bautizadas, sus pecados son perdonados y el Espíritu Santo comienza a trabajar en sus vidas. (Hechos 2:36-41)

Al ser bautizados, nos volvemos miembros de la iglesia de Dios. (1 Corintios 12:12-13)

El mandamiento más importante en la Biblia es el declarado por Jesús mismo en Mateo 22:37-39: amar a Dios con todo nuestro corazón y mente, y amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos.

37 “Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente” —le respondió Jesús—. 38 Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. 39 El segundo se parece a éste: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.”

Mateo 22:37-39

A pesar de que la salvación es por gracia y no por nuestras buenas obras, los discípulos tienen la responsabilidad de vivir y trabajar por Dios como dicho en la Biblia. Esto incluye el ayudar a los demás a ser discípulos (Mateo 28:18-19); entrenarnos o discipularnos mutuamente a amar a Dios y mantenernos fieles a Él (Mateo 28:20, Hebreos 3:12-13, Colosenses 1:28-29); y servir a los pobres y necesitados. (Santiago 1:27).

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